Cultivar cristales
En estos juegos se disuelve un polvo en agua caliente y se deja reposar. Al ir evaporándose el agua, la sal sobrante ya no cabe disuelta y se va depositando en cristales de verdad, que crecen durante días o semanas.
Por qué el agua caliente
El agua caliente admite mucha más sal disuelta que la fría. Al enfriarse y evaporarse, ese exceso tiene que salir de algún modo, y lo hace pegándose a un hilo, a una piedra de siembra o a las paredes del recipiente.
Quietud y paciencia
Cuanto más tranquilo esté el recipiente, más regulares salen las formas. Un sitio sin corrientes de aire, sin que nadie mueva la mesa y sin cambios bruscos de temperatura da cristales grandes y limpios; removerlo cada día da muchos cristalitos pequeños.
Con un adulto al lado
El agua va bien caliente, así que la parte de verter la sirve un adulto; el niño se encarga de remover, de colgar el hilo y de mirar cada mañana cómo va. Casi todos estos juegos se indican a partir de unos ocho años.
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Los juegos de cristales se piden en la juguetería más grande de Europa, que reúne las marcas más bonitas y ofrece 30 días de reflexión.