Microscopios para niños
Un microscopio infantil agranda lo que a simple vista no se ve: una hoja, una gota de agua de charca, un pelo o una pata de mosca. Suelen venir con portaobjetos, pinzas y preparaciones ya montadas.
Cuántos aumentos hacen falta
En la caja suele figurar un rango de cien a mil doscientos aumentos, pero con cien a cuatrocientos ya se ve casi todo lo interesante. En las posiciones más altas la imagen se vuelve oscura y borrosa, porque entra menos luz y el menor temblor se nota.
Base firme y buena luz
Cuentan más el pie estable y la lámpara que la cifra de aumentos. Un cuerpo con algo de peso no se mueve al girar el enfoque, y una luz led por debajo deja ver las preparaciones finas mejor que un espejo.
Desde qué edad
A partir de unos ocho años un niño enfoca por su cuenta y entiende lo que está mirando. Para los más pequeños encaja mejor un microscopio de mano o un bote lupa, que se llevan al jardín y no piden preparación ninguna.
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