Agujas de tejer
Las agujas de tejer deciden, junto con el hilo, si la labor sale apretada o suelta. Las hay de madera, de bambú, de plástico y de metal, en grosores de unos 3 a 10 milímetros y en varios largos.
Qué grosor para cada hilo
Cada ovillo trae impreso el grosor de aguja aconsejado; siguiéndolo, la muestra sale con la proporción correcta. Para los peques van mejor las de 6 a 8 milímetros: la labor crece a ojos vista y los puntos no se escapan tan pronto.
Madera o metal
Las de madera y de bambú agarran más, de modo que los puntos se salen menos de la aguja, que es justo lo que necesita quien empieza. Las de metal resbalan más y por eso corren más, algo cómodo cuando ya hay práctica.
Largo y puntas
El largo marca cuántos puntos caben a la vez: para una bufanda basta una aguja corta y para una manta hace falta más. Las puntas afiladas van bien con hilo fino, y las redondeadas con lana gruesa.
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